quarta-feira, 30 de dezembro de 2009

Poema

La tarde

Dámelos
sus ojos
que alumbra dulcemente
las amenazas de la muerte
de los putos en cadena
pues la tierra a podrirme
en un paso displicente
en suspiro condesciende
con mis labios en su cadera

Pídeme
las manos
olvidadas de sus líneas
metamorfoseadas por Dios
en el rato fecundo, primer de la vida
con venas necias, frías, pifias
por descifre de los signos
pues en su cuerpo telúrico
esclaviza mis movimientos

Al fin,
Besémonos
a la penumbra de las callejas
con dos cuerpos rechazados
en día polvoriento, con textura de lana
y en un soplo casi contenido, sostenido
transmigre nuestras almas enteras
hasta que desangremos
de esta carne terrena

[Fábio Fernandes - 30/12/2009]